miércoles, 8 de julio de 2026

33 preguntas escuchadas después del partido

Se acabó. Eliminaron a Colombia del Mundial. Y en casas, negocios, centros comerciales, reuniones informales y de las otras primero hubo un silencio a mil voces, hasta que alguien preguntó. ¿Preguntó qué? Algo como lo que viene a continuación.

    1. ¿Cuántas cuotas es que nos faltan para pagar ese televisor?

    2. ¿Y usted desde cuando fuma?

    3. ¿Y ahora a quien le vendemos todas esas camisetas?

    4. Lo de esa apuesta no era en serio, ¿cierto?

    5. ¿Quién se quiere llevar el trago que sobró?

    6. ¿Usted no me dijo algo hace unos días de que tenía que repetir el semestre, o algo así?

    7. ¿Entonces, mañana sí hay que venir a trabajar?

    8. ¿Alguien sabe cómo se borra un tatuaje de Lucho Díaz?

    9. ¿Cómo era eso de que nos descuadramos para lo del arriendo?

    10. ¿Será que ahora sí podemos conversar lo de la vaca para el pasaje de vuelta de Estados Unidos del primo Alberto?

    11. ¿Quiénes son ustedes y quién los invitó a mi casa?

    12. ¿Y yo por qué tengo que ayudar con la cuenta, si los acabo de conocer, no bebí nada y solo me senté acá porque era la única silla libre?

    13. ¿Y entonces, de qué sirvió tanta gritadera?

    14. ¿Que pagó ¡cuánto! por esa camiseta?

    15. ¿Qué hay de bueno en cine esta semana?

    16. ¿Entonces ahora sí me van a desocupar la sala?

    17. ¿Señorita, puedo cancelar de una vez la suscripción al servicio de TV, o me toca esperar a que termine el Mundial? ¿Cuántos meses mínimo me dice?

    18. ¿Quiénes me van a ayudar con este desorden?

    19. ¿Cuándo vamos a lo de las vacunas? ¿Son para el perro, cierto? ¿Para los niños?

    20. ¿Dónde vamos a guardar las vuvuzelas, los banderines, las banderas del carro, los sombreros, y los panitas? ¿Con lo de la Copa América o lo del Mundial de Rusia?

    21. ¿Qué más hay para ver en televisión?

    22. Yo sé que yo invité pero...¿será que me pueden ayudar con lo de la comida y el trago?

    23. ¿No les dije que eso siempre nos pasa?

    24. ¿Pero por lo menos llenamos el álbum?

    25. A ese techo le hace falta un poco de pintura, ¿cierto?

    26. ¿Para cuando fue que reprogramamos la reunión de trabajo?

    27. ¿Y qué hay para la comida?

    28. ¿Alguien sabe de programas de vacaciones recreativas o algo así para ocupar a estos muchachos hasta el 19 de julio?

    29. ¿Tiene gafas nuevas? ¿Hace cuanto? ¿Un mes? ¿En serio?

    30. ¿Y desde aquí cómo volvemos a la casa?

    31. ¿Cuándo vuelve a jugar Colombia?

    32. ¿Alguien sabe dónde está mi camiseta de Argentina?

    33. ¿De verdad está llorando? ¿Por un partido?

miércoles, 1 de julio de 2026

El dueño

Como buen perro de la calle su árbol genealógico es un verdadero matorral repleto de inusuales y exóticas combinaciones. El resultado final se ve como gozque, camina como gozque, huele a gozque, se comporta como gozque, o sea que es un criollo colombiano. De esos a los que les dicen gozques.

Profundizar en detalles de raza, pedigree, ascendencia o genética sería tesis de grado para veterinario. Preferiblemente en maestría. Idealmente en doctorado con aspiraciones de Nobel

Resulta que los interesados en la ciencia médica que se ocupa de diagnosticar, prevenir y curar todo tipo de enfermedades o lesiones que afecten a animales domésticos, silvestres o de producción (gracias Euroinnova) tienen mejores cosas que hacer. Esa es la razón por la cual ese tema se suma a la lista de misterios que rodean al can en mención.

Es cierto que en ocasiones algún vecino o transeúnte le ofrece alimento. Pero nunca en cantidad y frecuencia suficiente para suplir sus necesidades. Sin embargo, no se le ve flaco ni desnutrido. ¿Cómo lo hace? Nadie sabe. Es más, se da el lujo de ignorar parte de las donaciones proteicas. 

Permanece la mayor parte del día echado en diferentes puntos de sus dominios. El clima de la hora determina si busca sol o sombra. Cuando llueve se levanta (despacio, siempre despacio) se sacude sin esforzarse demasiado y se dirige hacia algún punto cercano donde pueda escampar. Así es su vida mientras está visible, porque otro enigma es cuando desaparece horas, días, semanas. O por siempre

Para los residentes y transeúntes habituales hace rato que se volvió paisaje. Muchos lo vieron, lo ven y lo verán. Es el habitante cuasipermanente de ese sector, de ese punto específico..

No es egoísta. No molesta para nada a quienes utilizan, pasan, o se detienen momentáneamente en el lugar. Jamás le han visto ladrar, gruñir o mirar feo a otro ser vivo.

Una vez se acomoda para su descanso interminable pueden transcurrir a su lado manifestaciones, partidos de fútbol, espectáculos teatrales o musicales, peleas, discusiones, ensayos, prácticas, ferias, fiestas o cualquier otra actividad. Por mucho, si la acción se acerca demasiado, se levantará perezosamente y buscará un lugar más tranquilo donde echarse a disfrutar de su existencia. Afán no tiene. Nunca.

Todos conocen su nombre porque no responde a ninguno. Cada persona interesada lo bautiza como quiere.

De vez en cuando un visitante ocasional del barrio, comuna, caserío, pueblo o ciudad se fija en él. Le toma fotos. Le hace videos. Intenta jugar con el perro. Este no le hace caso. Tímidamente trata de acariciarlo.  El animal no opone resistencia. No le gusta ni le molesta. Simplemente no le importa. El foráneo consulta a algún residente local sobre la “mascota”. Siempre recibirá la misma respuesta. Un día apareció. Llegó de ninguna parte. Sin hacer ruido. Sin presentarse. Sin aspavientos. De repente estaba ahí. Y ahí se quedó.

Puede que para el ordenamiento territorial el parque, plaza, playa, calle, cuadra, acera, esquina sea espacio público. Puede que en ninguna notaría figure escritura que establezca derechos de propiedad.

No importa. Ese lugar es su feudo, su hábitat, su comarca, su demarcación, su dominio, su ámbito.

El perro es el dueño. Y punto.