Pasa en buses, aviones, trenes y colectivos. En salas de espera y filas. Durante encuentros momentáneos de transeúntes que no se conocen. En tiempos de mensajes instantáneos, pocos logran (pocos logramos, dice la tarjeta) controlar el impulso de leer mensajes en el teléfono... del vecino.
Como es una lectura intrusiva, clandestina, rápida y de reojo, leemos mal. Una sola letra es suficiente. No hay espacio para la segunda mirada. Menos para preguntar. Van 41 ejemplos. Lo que leímos y lo que realmente decía.
- Para el bebé tenemos que empacar tetero, puñales y chupo. (pañales)
