la maldición del caído
pues sin importar horario
al piso son atraídos.
Es la situación graciosa
para los que tienen vista
el único que no goza
es el gran protagonista.
Él predestinado está.
Tropieza, resbala o patina
y aunque mucho esfuerzo haga
siempre en el piso termina.
En cámara lenta se ve
ese momento preciso
los brazos mueve con fe
mientras choca contra el piso.
No importa si mira al cielo
o los ojos clava en tierra
su destino está en el suelo
cuando menos se lo espera.
Obstáculos sobresalen
en el piso traicionero
sus piernas no le obedecen
después del choque certero.
O es un hueco inesperado
el que atraviesa su ruta
llevando al predestinado
a una caída absoluta.
La lluvia humedece asfaltos
dejándolos resbalosos
y en vez del seguro salto
pisa en falso y hace el oso.
Cuando va acompañado
cae sin pedir permiso
sus amigos preocupados
lo descubren en el piso.
Un día en un recorrido
él se esfumó de repente
dejó a todos sorprendidos
por su ausencia reciente.
Una alcantarilla explicó
la ausencia inesperada
donde el sujeto cayó
ya que estaba destapada.
Todo el tiempo a él le pasa
siempre algo similar
todo cuidado fracasa
ante su insólito azar.
Lo legal siempre es su estado
vive con honestidad
pero termina enredado
con la ley de gravedad.
Se sueltan de vez en cuando
los cordones del zapato
así lo van enredando
hasta mandarlo al asfalto.
Si en la distancia saluda
y un segundo se descuida
siempre necesita ayuda
pues es fija la caída.
Ningún deporte domina
porque ocurre cada vez
es que en el suelo termina
hasta jugando ajedrez.
Y si de espaldas se mueve
sin vigilar donde pisa
en un tiempo mas bien breve
se cae y el golpe avisa.
Para escaleras bajar
tiene estilo particular
él no suele caminar
sino rodar y rodar.
Vive con muchos raspones
pero nada de fracturas
una de sus condiciones
es una osamenta dura.
Cuando el suelo es el destino
no es problema masculino
pues el fatídico sino
es también del femenino.
Muchas viven sus caídas
en rutinarias acciones
porque andan por la vida
en traidores tacones.
Y aunque en los tiempos actuales
ya no usen zapato alto
no importan los materiales
ahí las espera el asfalto.
Si con ropa nueva sale
se sabe predestinada
estrenar prenda equivale
a una caída anunciada.
Curiosa es la situación
que viven ellas y ellos
porque entre más altos son
más veces caen al suelo.
Quien este himno interpreta
no pretende ser poeta
solo rendir homenaje
dedicado al personaje
cuyo destino decreta
de jeta contra el planeta.