miércoles, 13 de noviembre de 2024

Espera


Nota de la redacción. Hace más de 40 años se escribió este texto. No sabemos qué es peor. Si la conchudez del autor al retomarlo para nuevas generaciones  (literalmente) o su —más allá de algunos detalles menores, ver notas al final— inquietante vigencia. Con respecto a la versión original, solo hubo algunos ajustes de ortografía y puntuación.

Heme aquí. De nuevo. Esperando. 

Los minutos pasan muy lentamente y el tedio se apodera de todo mi ser. ¿Qué es el ser humano? Un ser que nace, crece, se reproduce, muere y espera. Porque para todo hay que esperar.

No sé cuantas veces he mirado el reloj, pero me parece que desde su interior esas manecillas (1) se burlan de mí.  Ya no son dos manecillas sino dos antorchas sin luz que danzan amenazadoramente ante mis ojos.  Las horas ya no son horas, sino un público impasible que observa la danza de las manecillas.  

Sí, se están burlando de mí.

Yo no soy el único. A mi lado una mujer regordeta (2). Siempre hay mujeres regordetas. Me pregunta la hora a cada momento. La odio, ¿saben? Pero le digo la hora. Al fin y al cabo ella también está pagando la misma condena que yo.  La condena de la espera.

Veo que el tiempo (infalible aliado de la espera) ha continuado su marcha. Poco a poco el momento se acerca y es mi corazón el que empieza a sentir miedo. Miedo. Miedo a ese instante que sucederá a la espera.  Espera ...siempre esa maldita palabra. Mi vecina regordeta ya se ha ido y en su lugar hay un niño idiota (3) que me mira con ojos de sapo (3). Él también tiene miedo. Todos tenemos miedo.  

Nuestro corazón late aceleradamente mientras maldecimos nuestra propia cobardía, pero por más que lo intentemos, no podemos huir de ella.  El hombre es un ser de paradojas. Odia la espera, mas cuando esta va a terminar, desearía que se prolongara. Sí, somos unos seres paradójicos.

La hora ha llegado. Hace mucho tiempo que el niño de los ojos de sapo se retiró de mi lado. Una sonriente figura (4) vestida de blanco me invita a seguir. Sudor frío brota de todo mi cuerpo mientras tomo asiento. Una voz varonil (5) me invita a recostarme mientras la luz se enciende ante mis ojos. 

Un nudo en la garganta me impide hablar. —No, debo ser fuerte— me digo, y haciendo un esfuerzo supremo hablo: —Proceda doctor.

El ruido de una fresa se encarga de apagar todos los demás sonidos. El dentista hace su trabajo.

Notas
  1. Aunque en esos tiempos ya había relojes digitales, predominaban los de manecillas. Adicionalmente, sonaba más poético.
  2. Eran los años 80 del siglo pasado. Así que nunca tuve la intención de ofender sensibilidades actuales por aquello de los estereotipos de género y condición.
  3. Traducción a términos modernos: niño con particularidades en el entendimiento y la mirada. 
  4. Normalmente la encargada de invitar a seguir era una persona, no un altavoz incorporado al teléfono, una pantalla o un grito de origen desconocido.
  5. Claro que había odontólogas. Muchas, de hecho. Pero en esos tiempos si hubiéramos escrito “dentiste” o algo así nadie hubiera entendido.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Malas ideas con énfasis en perros, ciclas y otras ruedas

 


A quien escribe el texto que viene a continuación, le parece mala idea:

— Pasear en bicicleta con perro. El perro caminando o trotando, el paseador pedaleando. Una correa al perro sujetando.

— Trabajar en bicicleta como paseador de perros. Los perros caminando o trotando, el paseador pedaleando. Muchas correas a los perros sujetando.

— Utilizar la ciclorruta para pasear perros en bicicleta. El o los perros caminando o trotando, invadiendo el otro carril y definitivamente estorbando. El paseador pedaleando. Correa (s) a los perros sujetando. 

Pagarle a un paseador para que pasee a los perros en bicicleta. Los perros caminando o trotando. El paseador pedaleando. Muchas correas a los perros sujetando. Todos corriendo el riesgo de que a cualquiera de los animales le dé por contradecir a la manada y parar o moverse hacia un lado diferente .  

— Pagarle a un paseador en bicicleta que trabaja en condiciones que pueden terminar mal como: paseador y bicicleta en el piso, paseador y bicicleta cayendo encima de los perros,  paseador en el piso y perros sueltos corriendo sin destino, paseador en el piso y perros corriendo hacia una vía donde hay carros en movimiento que no esperan la aparición inesperada de perros huyendo tras la caída de un paseador en bicicleta.

También considera que es una mala idea:

— Sacar a caminar perros sin dejarlos caminar*.

— Sacar a caminar perros sin dejarlos caminar y transportándolos en coches diseñados para transportar niños o bebés. O en coches diseñados para transportar perros de esos que deberían estar caminando porque para eso es que se saca a caminar a los perros, que no caminan si van en carritos para perros. 

— Sacar a caminar los perros en grupos familiares donde camina la abuela, camina la mama, caminan los niños, camina el papá, camina el abuelo pero no camina el perro porque la abuela, el abuela, la mama, el papa, o los niños caminan y empujan un coche donde va el perro que sacaron a caminar.

— Pasear con el perro en bicicleta arrastrando un carrito donde el perro rueda haciendo cero ejercicio de ese que se supone deben hacer los perros cuando salen a la calle, además de otras cosas que se vaporizan ante la acción del Sol o se recogen en bolsas de colores.

Incluye además dentro de lo que en su concepto es una mala idea:

— Pasear en bicicleta con perro. El perro caminando o trotando, el paseador pedaleando. Ninguna correa al perro sujetando. El perro libremente paseando y atravesándose, generando peligro o por lo menos estorbando. Y es peor idea cuando el paseador va por celular hablando o hasta chateando. 

— Pasear en bicicleta con perro. Ninguna correa al perro sujetando sin haberle dedicado todo el tiempo, toda la paciencia y toda la metodología necesaria para que el animal trote o camine al lado del paseador sin correa ni nada en absoluta coordinación. 

Y definitivamente cree que es una pésima idea:

— Hacerle una observación cordial, educada y de buena fe a quien saca a caminar el perro sin dejarlo caminar; o a quien pasea con el perro en bicicleta; o quien trabaja como paseador de perros en bicicleta; o a quien le paga a un paseador de perros en bicicleta… so pena de ser llamado sapo xxx, donde es fácil (y bastante desagradable) imaginar lo que xxx significa. 

*Ñapa. También cree que es mala idea meter un gato en una especie de mochila en plástico rígido transparente con huecos y sacarlo a pasear (en cicla o a pata limpia), y hacer algo similar con una mochila normal y un perro pequeño cuya cabeza sobresale. Pero eso amerita cuento aparte.