jueves, 14 de julio de 2016

No se pudo cerrar la venta

El mensaje está ahí, en la pantalla del móvil. Seco. Cortante. Definitivo.  Ella lo relee una y otra vez.  “No más,  lo siento, de verdad pero tenemos que darnos un tiempo”. Ella se siente triste. Abandonada. Fracasada. Ya no puede aguantar el llanto. 

Justo en ese momento, suena el teléfono. 

Ella.-  Haló.
Operador 333.-  Buenos días, me comunica por favor con la señorita Xxxxx Xxxxx.
Ella  respira profundo,  se seca las lágrimas  y sorbe por la nariz los efectos secundarios del llanto.-  Sí, habla con ella.
Operador 333.- Buenos días, mi nombre es Xxxx Xxxx. Le habló del banco XXX. Queremos informarle que debido a su excelente comportamiento crediticio tenemos disponible su nueva tarjeta de crédito…
Ella (en voz  baja).- No.
Operador 333.- ….con un cupo que duplica el que tiene actualmente y además, por ser usted cliente preferencial …
Ella. (más fuerte,  con respiración entrecortada por sollozos) .-  No… Nooo.
Operador 333.- …tendrá una cuota de manejo igualmente preferencial. Para hacer efectiva esta oportunidad necesito simplemente que me confirme unos datos y…
Ella.- (Silencio, lloriqueos y suspiros in crescendo).
Operador 333.- …y… haló, ¿me escucha?
Ella.- No, ahora no quiero… (llanto)
Operador 333.- Esteee… señorita, si le parece podemos…
Ella.- Cinco años, siete meses, doce días.
Operador 333.-  ¿Disculpe?
Ella.- Cinco años, siete meses, doce días dando todo. ¿Y así tiene que terminar?  (Sonidos sucesivos de respiración rápida por la nariz y gimoteos).
Operador 333.- Entiendo que tal vez este no es el momento…
Ella.- Y me termina. Simplemente me termina. ¡Le parece justo señor! ¡Contésteme, le parece justo!
Operador 333.- …yo creo que…
Ella.- ¡Nos íbamos a casar!   Tenemos cotizaciones de apartamentos y de luna de miel.  Tenemos inversiones conjuntas. ¡Hicimos degustación de ponqués!
Operador 333.- …definitivamente este no es el momento…
Ella (envalentonada).- ¡No se atreva a dejarme sola! Dígame, ¿usted es casado?
Operador 333.- …eee, sí señora…
Ella.- Por qué, por qué el mundo es tan injusto (llanto).
Operador 333.- No crea doña Xxxx, no me ha ido tan bien.
Ella.- Y no vale la pena vivir. Éramos la pareja perfecta. Dígame, qué salió mal.
Operador 333.- …No sé, uuhh, ¿problemas de infidelidad tal vez?
Ella (llanto).- Solo fue una vez  (llanto descontrolado) pero yo confesé y le pedí perdón, pensé que estaba olvidado. Solo fue una vez y al principio de la relación (llanto realmente descontrolado).
Operador 333.- ¿O sea que usted…?
Ella.- Nooo. ¿Por qué tenía que terminar así? ¿Dígame qué hago? ¡Dígame qué hago!
Operador 333.- Mire, yo solo soy un operador de call center
Ella.- Nadie me escucha…
Operador 333.- No, eee, yo la escucho pero…
Ella.- Por qué, por qué.
Operador 333.- Porque… no tenía, no había, (se escuchan murmullos, algo así como “y que hago con esta vieja loca”) ¡Espere!, ya sé.
Ella.- ¿Ya sabe?
Operador 33.- Sí, mi abuela decía, ¿cómo era? que las penas con pan duelen menos.
Ella (irónica) .- ¿Usted quiere que yo me vaya para una panadería?
Operador 33.- No, lo que yo le digo es que este es el momento para que se dé unos cuantos gustos. La vida sigue, para qué sacrificarse.
Ella (mientras se seca las lágrimas) .- ¿De verdad?
Operador 333 (en tono triunfal).- Y por plata no hay problema, para eso tiene su tarjeta. y ahora con la nueva…
Ella.- ¿Cuál tarjeta? Ah, la que me suspendieron por sobrecupo.
Operador 333.- Sí, la que…¿Qué?
Ella.- Yo tenía una tarjeta pero me pasé del cupo, todavía estoy pagando eso.
Operador 333.-  Espere verifico. (sonido de persona tecleando en un computador) Es verdad, ¡quien carajos actualiza estas bases de datos! Upa. Perdón, usted no debería haber oído eso, eehh.
Ella.- ¿Entonces no me va a cambiar la tarjeta?
Operador 333.- Déjeme hago una consulta y la llamo más tarde. Recuerde que habló con Xxxx. ¿Desea responder una encuesta? Halo, Halooooooo.

Tu tu tu tu tu tuuuuuuuuuuu

martes, 12 de julio de 2016

Homework (2)


Veíamos la vez pasada dilemas derivados de trabajar en un sitio diseñado para vivir –léase casa– vigentes a finales de los 90. Pero eran otros tiempos. El mundo ha cambiado. El teletrabajo es la opción ideal para…

…conductores, pilotos y bicitaxistas. En tiempos de drones, ¿qué necesidad se tiene de que los encargados de movilizar los vehículos vayan a sus oficinas? Digo, en este caso, a su vehículo. 

Se trata de cambiar una mentalidad. La del pasajero, por supuesto. Ellos deben entender que no hay ningún problema en que su medio de transporte esté controlado por un tipo en piyama, sin afeitarse y con múltiples distractores potenciales. Que mientras despega –si es un avión– puede sentirse preocupado –el tipo- por el llanto de su hijo recién nacido. Habría que ver como se soluciona el dilema. En caso de accidente deberán asumir las consecuencias. Él desde su casa. Los pasajeros en medio de las ruinas del accidente.

Hablamos de los sobrevivientes, por supuesto. Los que serán auxiliados por máquinas controladas a distancia por bomberos y demás organismos de socorro, en turno, desde sus hogares. Los que subirán a las ambulancias automatizadas ayudados por brazos mecánicos manejados a distancia por esos paramédicos que estaban lavando los platos al registrarse la emergencia. Los que serán trasladados al centro de salud más cercano. Allí el vigilante abrirá la puerta con el control remoto que tiene en su mesa de noche, verificará con cámaras la gravedad de los pacientes, y les pedirá por citófono el carnet de la EPS antes de darles acceso.

Entonces el personal de salud comenzará su trabajo. La enfermera jefe coordinará el triage desde la cocina, la cocina de su casa, mientras prepara la comida. Los médicos revisarán a los heridos con las cámaras, e iniciarán los procedimientos necesarios a través de… Oigan, ¿no sería más fácil si toda esa gente estuviera en su lugar de trabajo y no en otra parte?

Acepto. Escogí el ejemplo más dramático. Veamos otros. El cocinero que recibirá por mensajería instantánea la orden recogida (telefónicamente) por el mesero y preparará en su casa la comida para enviarla vía dron a la mesa respectiva. El electricista, maestro de obra, plomero, y demás especialistas en reparaciones domiciliarias que sin salir de su propio domicilio diagnosticarán, repararán y cobrarán -de acuerdo con el marra...digo, cliente-daños en otros domicilios. 

El jardinero que no estará en el jardín. El peluquero a kilómetros de la cabellera de turno. La  manicurista que arreglará uñas ubicadas en otro barrio. El sastre que tomará medidas a distancia. El periodista que informará desde el lugar de los hechos sin estar en el lugar de  los hechos. El ingeniero que inspeccionará personalmente la obra sin ir a la obra. El odontólogo que… no tengo idea como lo haría un odontólogo.

Los textos que hablan sobre el tema coinciden en señalar como el malo de la película al jefe de turno. Al empresario. Al dueño. Al duro que insiste tercamente en tener a su subalterno ocho horas en una oficina –o en un avión, o en un hospital, o en una obra, o en una ventanilla de atención al público– en vez de darle la oportunidad de trabajar desde su hogar, de ser el dueño de su tiempo, de producir por objetivos y –aunque esto normalmente no lo dicen– de ahorrarle a la empresa un gasto significativo en servicios públicos como energía, agua y similares, que se trasladan a la casa del trabajador.

¿O será otro embeleco de esos donde exageran la dimensión de una tecnología válida para casos específicos, presentándola como un futuro inexorable de aplicación universal? 

Cómo se le ocurre. En vez de cuestionar al futuro, mejor váyase para su casa. 

Claro, si su jefe lo deja.