miércoles, 8 de agosto de 2012

Amor de hombre y cosas de mujeres


Eso es amor carajo. Ese tipo, en ese preciso momento preferiría estar en cualquier otra parte.  Viendo un partido de futbol. Tomando cerveza con los amigos. Visitando a la mamá. Estudiando. Trabajando. Haciendo fila en el banco.  Pero no. Está al lado de un combo de mujeres con pasiones descontroladas. Pasiones que no son para él. Son para el de la tarima.

Paréntesis explicativo. Eso de que la música es lenguaje universal es carreta. No hay música para todos los públicos. Hay música para mechudos metaleros, para rumberos clásicos, para despechados profesionales, para adolescentes, para rebeldes retirados, y, lo más importante en esta historia, para hombres y para mujeres.

No para los dos al tiempo. Para cada uno por aparte. Por el aspecto físico del artista, por el contenido de sus letras, por los ritmos que maneja o por algún inexplicable componente atávico genético es claro que ese man hace música de viejas. Y eso para el género masculino es un problema.

Porque, segundo paréntesis, cuando una mujer hace cosas de hombres es una pionera, pero cuando un hombre hace cosas de mujeres siente que su testosterona se reduce peligrosamente. Es algo así como ciertas dolencias que le llegan puntualmente a las damas, una vez al mes. Cosas de mujeres..

Claro, existen niveles: una canción suelta en la radio, la presencia ocasional en el repertorio de un bar, incluso un tarareo inconsciente están el límite de lo tolerable. Comprar su música ya es incómodo. Almacenarla genera sospechas. ¿Ir a conciertos? ¡Intolerable!

¿Entonces qué hace ahí? ¿Por qué madrugó días atrás para obtener una buena boleta? ¿Por qué participó con curioso entusiasmo en los preparativos? ¿Por qué aceleró su jornada diaria para evitar congestiones?  Por qué expresó tímido entusiasmo (pero entusiasmo) ante la entrada del baladista, tarareó algunas canciones y puso cara de ponqué cuando le preguntaron… ¿Te gusta, amor?

Por eso, porque una de las mujeres de pasiones desenfrenadas, de esas que lanzan chillidos espeluznantes cada 30 segundos, que repiten a grito herido los coros, de esas que se pegaron la chillada del siglo con la canción X y llegaron a un éxtasis no apto para menores con la canción Z, de esas que han intentado –con el consiguiente paso a alerta roja de los equipos de seguridad –tomarse por asalto la tarima en diversas ocasiones… es su novia.

Ojo. Novia.  Proyecto por asegurar, propuesta en fase de evaluación, relación en periodo de prueba constante. No es un interés ocasional, no es un programa esporádico. Es la firme candidata a parir los hijos del sujeto. Tampoco es material relativamente asegurado –léase esposa u compañera permanente–  Por eso hay que estar ahí.

Por eso él no está zampandose unas cuantas cervezas frente a un canal deportivo. No se está dando patadas con amigos y desconocidos en la cancha sintética de fútbol 6. No está viendo una película de superhéroes o de guerra. No está consumiendo alguna comida callejera. No está ejerciendo de mecánico semiprofesional. No está jugando con algún aparato de última tecnología. No.

El está en el concierto de ese man, evento que tres meses antes desconocía y poco le importaba hasta cuando la susodicha vio la información en alguna parte, puso la cara que sabemos y tras lanzar un gritico de sorpresa y alegría preguntó con sospechosa inocencia

¡Mira, va a venir XXXX (el man) ? ¿Vamos?

Ese tipo dijo que sí. Y ahí está.

Eso es amor, carajo.

viernes, 20 de julio de 2012

Agudización y distorsión sensorial derivados del efecto traga maluca (r)


(Resumen ejecutivo)

A1 tiene una traga maluca, ve lo invisible, pero también ve lo que quiere ver.

L2 (ella) y A1 (él) coinciden en su espacio laboral y aunque pertenecen a diferentes áreas y oficinas sus asignaciones se cruzan de vez en cuando.

A continuación, analizaremos algunas situaciones específicas a través de tres perspectivas. Lo que ocurre, la forma como A1 lo interpreta y la forma como lo ve un testigo imparcial al que llamaremos T3.

1.      L2 se aparta el pelo de la cara en un movimiento juguetón. A1 ve una señal inconsciente de coquetería. T3 ve una mechuda que debió sujetarse el cabello en vez de dejarlo suelto.
2.      L2 no saluda. A1 considera que está tratando de hacerse notar. T3 nota que en la empresa no todos saludan a todo el mundo todos los días.
3.      L2 contacta a A1 para hacerle una solicitud de tipo laboral. A1 considera que es una disculpa para hablar con él. T3 sabe que cualquier labor demanda, a veces, apoyo interdisciplinario.
4.      L2 felicita a A1 en su cumpleaños. A1 siente que es un detalle especial. T3 y 40 más también lo felicitaron.
5.      L2 canta una canción mientras espera en el teléfono que A1 le confirme un dato. A1 busca mensajes ocultos en la letra. T3 oye una voz destemplada quemando tiempo.
6.      L2 conversa momentáneamente con A1 en el ascensor. A1 siente un momento compartido. T3 anota que ambos tienen el mismo horario, luego llegan y salen a una hora similar y uno trabaja en el piso 15 y otro en el 16.
7.      L2 sonríe a veces. A1 también sonríe. T3 sonríe, B sonríe, C sonríe y así sucesivamente hasta la Z.
8.      L2 agradece mediante correo o llamada un dulce que A1 le dejó en el escritorio. A1, ilusionado,  prepara el siguiente paso. T3 observa reacciones análogas de agradecimiento por parte de L2 con el mensajero que dejó los recibos de los servicios pagados, la bibliotecaria que le dejó el informe pendiente y la colega que le prestó unos pañuelos desechables.
9.      L2 rompe su rutina y se viste y maquilla de un modo diferente. A1 considera que es para él. T3 también está invitado a la fiesta.
10.  L2 ignora un correo enviado por A1. A1 ve el comportamiento típico de renuencia intencional. T3 se agarra la cabeza y murmura frases ininteligibles. 
11.  L2 parpadea. A1 ve coquetería. T3 ve lagañas.
12.  L2 pasa la lengua por sus labios durante el almuerzo. A1 siente insinuaciones. T3 le alcanza a L2 una servilleta.
13.  L2 suelta alguna confidencia en una conversación rutinaria con A1. A1 la considera un tratamiento especial. T3, que también le ha soltado confidencias sabe que A1 es un tipo que inspira confianza.
14.  L2 saluda primero a A1 al ingresar a una reunión. A1 nota la deferencia. T3 nota que A1 era el único conocido o el de la primera silla.
15.  L2 se sienta al lado de A1 en una reunión. A1 ve alguien buscando cercanía. T3 ve que todas las demás sillas están ocupadas.

Conclusiones 
(Extracto)

A1 está jodido
(Si quiere leer el artículo completo, haga clic aquí) 

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