miércoles, 8 de enero de 2025

Cazador de golpes, rayones e intermedias


Pasa con lavadoras, estufas, hornos, teléfonos, aspiradoras, computadores y demás electrodomésticos, gasodomésticos o aparatos electrónicos.  Automáticamente se invalida la garantía sin importar el daño y la claridad en la relación de causa y efecto. Ese es un tema de técnicos, reparadores, protección al consumidor y abogados. Nuestro tema es el surgimiento de una nueva especialidad laboral. 

Él o ella forma parte del equipo de servicio al cliente en grandes superficies, o del grupo de ventas en almacenes especializados, o del personal técnico del taller de reparaciones. No importa su experiencia previa, sus logros académicos o el lugar que ocupe en el organigrama. Importa lo que hace.

Sonríe y actúa con engañosa cortesía. Recibe al comprador que llega con ese aparato recién adquirido que se niega a cumplir aquella función para la que fue fabricado. Cuando está con el cliente escuchará pacientemente la descripción del problema.  Y entonces,  hará aquello para lo cual fue realmente contratado o contratada.

Con meticulosidad digna de artesano experto acometerá la más detallada de las revisiones. No al funcionamiento, no a los mecanismos internos, no a las fuentes de energía sino al contorno. Recorrerá cada centímetro de la carcaza con una vista especialmente entrenada que sabe exactamente lo que busca. Si lo ve, habrá un cambio, casi imperceptible, en su rostro. De la mirada inquisidora pasará a los rasgos del deber cumplido. Algunos continuarán con la revisión en busca de más evidencia. Otros la interrumpen justo en ese  momento y emiten verbalmente acusación, juicio y sentencia.

Existen variantes, por supuesto, pero el mensaje siempre es el mismo. “la garantía no tiene validez porque ustedes le dieron un golpe”.

El discurso heredado de generación en generación sabe que una cosa es “tiene un golpe” o “le dieron” a secas que la formula completa de “ustedes le dieron”. En teoría —porque por suerte existe el derecho  al  pataleo— con esa afirmación el distribuidor o fabricante de turno queda automáticamente absuelto de cualquier responsabilidad en daños o fallos. En este caso el cliente no tiene la razón. Además, es torpe.

Hay golpes de golpes. Algunos parecen accidente de tránsito entre carro viejo y auto eléctrico con latas (o su equivalente el aparato de turno) sumidas, pintura completamente descascarada y agujeros reveladores. Son aquellos ante los cuales solo resta aceptar la evidencia y empezar a cotizar el arreglo.

Pero en el otro lado están los discutibles. Muy discutibles. Un leve roce que a duras penas afectó un poco la pintura. Una deformidad casi microscópica apenas visible a la vista y solo detectable por medio del tacto. Un daño menor en ese lugar donde, sin ser necesariamente un experto, el cliente sabe que no tiene ninguna relación con los problemas de funcionamiento.

Y ahí viene la metamorfosis. El personaje que días atrás nos vendió el aparato en medio de sonrisas, el encargado o encargada de servicio al cliente que nos recibió en plan de “vamos a solucionar su problema” se convierte en frío funcionario o funcionaria que recita detalles técnicos y legales gracias a los cuales el golpecito anula la garantía. Su único rastro de humanidad es, a veces, un “ de verdad lo siento mucho, pero así funciona”.

Entre más argumente el cliente, más impersonal se vuelve el representante de la firma. Lo más probable es que el asunto termine escalando ante algún nivel superior en la organización o ante autoridad competente. Pero eso es otra historia.

Aquí solo queríamos presentarles al cazador o cazadora de golpes, rayones e intermedias.

miércoles, 1 de enero de 2025

El mundo pregunta, Amilcaradas responde (4)



Y como estamos arrancando año e iniciando el proceso de recuperación de ferias y fiestas, menos verbo y al punto. Más preguntas y respuestas relativas a las Amilcaradas de este año y de otros.

Es decir que esta semana seguimos conjugando el verbo refritar. (tanto, que refrité esta oración del primer texto del 2024).

11. ¿Quién es ese misterioso y mágico personaje que esconde elementos claves de la vida diaria (llaves, billetera, gafas, teléfono…) en aquel momento preciso donde su ausencia genera más problemas?

  • Las abuelas hablaban de los duendes, los parapsicólogos evocan fuerzas misteriosas pero nosotros sabemos quién es el ocultador de objetos

12. ¿Una bicicleta, una bici y una cicla son lo mismo?

  • La cicla y la bici son bicicletas, pero una cicla no es lo mismo que una bici y viceversa. Tienen diferencias en el fondo, en la forma y lo más importante, en el usuario.

13. ¿Más allá del patrimonio, de las relaciones familiares o del reconocimiento legal, qué recibimos siempre de nuestros antepasados?

  • Esas mañas, manías, comportamientos singulares y demás que tuvieron los padres, los abuelos, los bisabuelos y que nosotros también tenemos, y algún día se activarán.

14. ¿Las actitudes inconscientes que hombres y mujeres asumen ante alguien que les atrae siempre se pueden calificar de coquetería?

15. ¿Cuándo el gringo (apelativo cariñoso) viene a Bogotá, cuáles son sus impresiones?

16. ¿Cuál es la peor pesadilla de alguien que pretende ser humorista, o por lo menos gracioso?

17.  ¿Para qué sirve el hijo menor en la familia con problemas financieros? 

  • Para evitar gastos innecesarios sin necesidad de que otras personas se enteren de la crisis económica del hogar respectivo.

18. ¿Qué es un candelero?

  • Una especie de guardián de la virtud (fácilmente sobornable, por cierto)  en tiempos donde, para los novios, el cine en pareja era entre tres.

19. ¿Dónde se encuentran el taichi chuan chino, el samoyedo ruso, el burn out gringo y el piso colombiano?

20. ¿Si yo soy Jaime Amílcar, quienes son Jose Amilcar y Jairo?

21. ¿Por qué hago esto?

  • Porque soy un escritor que aprovecha esta respuesta final para agradecer el tiempo dedicado por ustedes en el año que terminó ayer y anuncia su intención de seguir aportando este intento de brindar una pequeña alternativa contra el aburrimiento y hasta contra la angustia cotidiana.

Y a manera de final...

!Feliz añooooooo!